De los dos pesos
que ud. paga por el paquete de yerba mate elaborada en el supermercado,
el 80% se queda en el bolsillo de quienes tienen la comercialización
final. En otras palabras, con sus dos pesos, ud. paga mayormente la
comodidad de comprar la yerba en el supermercado.
El escenario es el siguiente: en el comienzo de la cadena hay aproximadamente
25mil familias que viven de la producción de la yerba, sin embargo
hay solo 12 empresas que concentran el poder de compra de esa producción.
Gran parte de la producción -se estima del 20% al 30%- no se
puede colocar en el mercado y los productores que pueden vender, lo
hacen a precios bajísimos.
Un kilo de yerba
para el consumo equivale a 3kg de hoja verde cosechada. Fernández
Corda habla de "dádiva" cuando nombra lo que le corresponde
en dinero al productor: "hace más o menos doce años
que se les paga de 5 a 8 centavos por kilo de hoja verde al dueño
del yerbal y de eso, la mitad va al tarefero".
En los últimos años la situación se agravó
cuando el precio del kilo de hoja verde tocó el piso de "dos
centavos pagaderos a 120-180 días" con lo cual "muchos
productores tuvieron un ingreso bruto anual de $ 700, debiendo cubrir
gastos varias veces superiores e inmediatos", explican desde el
Centro de Comercialización Campesina e Indígena (CeCoCaI).
Luego de la cosecha,
el campesino traslada las hojas al Secadero. En estos establecimientos
se realiza la secanza, canchado (tritura) y estacionamiento de la yerba,
procesos en los cuales "el rubro mano de obra alcanza prácticamente
el 50% del costo", como lo informa Luis De Bernardi, consultor
técnico de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentación (SAGPyA).
Los grandes molinos -50 en total pero 12 importantes según su
participación en las ventas- pagan por la yerba canchada $0.39
cvos. y aquí se cierran los ingresos para los trabajadores
rurales.
En la elaboración
final -molienda, zaranda, clasificación y empaquetado- la cifra
del costo de la yerba mate asciende -según cifras de la Asociación
Rural Yerbatera Argentina (ARYA)-, a $0.63 cvos y de allí en
más, hasta llegar a los dos pesos que paga el consumidor le corresponden
a márgenes de comercialización final.
"En esta etapa, la importancia que en últimos años
adquirieron las cadenas de supermercados e hipermercados como canales
de distribución, implicó para el sector industrial, precios
y condiciones de pago determinadas casi en forma unilateral por el sector
comercializador", indica De Bernardi.
Entre los gastos
que se negocian entre los molinos y las empresas distribuidoras están
el pago del derecho de ingreso y permanencia en exposición del
producto, lugar y centimetraje de góndola que ocupa, ofertas,
repositores, pautas publicitarias, etc.
Demandas a las que
solo pueden acceder los 12 molinos que acaparan el mercado y agravan
la realidad del sector que muestra a sólo tres empresas
sumando el 50% del total de las ventas al público.