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TEXTOS de Don Durito de Lacandona
 
(Por)Subcomandante Marcos, desde las montañas del sureste mexicano.

Durito y una de Llaves y Puertas

Dice Durito que todos los políticos ("que conste que no estoy diciendo que sean malos o buenos", aclara Durito) predican que la historia no es mas que la búsqueda de una habitación donde estar contentos. Los enemigos ("que quede claro que no digo que sean malos o buenos", vuelve a interrumpir Durito) están encerrados en esa habitación y no dejan entrar a los demás. El objetivo de la historia es entrar a esa habitación, desalojar a los que están ahí y ocupar su lugar. El político llama entonces a luchar por la posesión de la llave de la puerta.Pero, dice Durito, la lucha política no es ya por entrar a esa habitación, sino sólo por la llave de la puerta, es decir, por quitar la llave a quienes la tienen y ocupar su lugar de porteros. "Se ha avanzado mucho en la democracia", dice Durito que dicen los políticos, "ahora ya se puede cambiar de portero". Tener el Poder es tener la llave de la puerta de la historia, no importa que los dueños de la habitación sean siempre los mismos.

Dice Durito que los zapatistas son el hazmerreír de todos los políticos modernos, sean de izquierda o de derecha. Dice Durito que es porque los zapatistas cargan a sus espaldas una pesada llave para la que no hay puerta, ni cerradura, ni habitación."Miren a esos tontos", dice Durito que dicen los políticos modernos, "esa llave, además de que es muy pesada, no sirve para abrir la puerta del Poder y entrar a la culminación de los tiempos". Dice Durito que los zapatistas sólo sonríen y siguen caminando con la pesada llave en sus espaldas y que no se apenan porque no hay puerta ni cerradura que se abra con la llave que cargan.

Dice Durito que, ocupados todos en reírse de ellos, nadie repara que la llave que cargan los zapatistas se parece demasiado a un mazo, de ésos que sirven para derribar puertas y paredes.Dice Durito que, mientras los políticos se aglomeran y pelean por la llave frente a la puerta del poder, los zapatistas pasan de largo, se paran frente a una de las paredes del laberinto que, además, no tiene nada qué ver con la habitación del poder y, con un plumín negro, marcan una "X"."Los zapatistas marcan así una incógnita, pero también el punto donde hay que golpear para resolverla. Porque los zapatistas no quieren entrar a la habitación del poder, desalojar a los que están ahí y ocupar su lugar, sino romper las paredes del laberinto de la historia, salir de él y, con todos, hacer otro mundo sin habitaciones reservadas ni exclusivas y sin, ergo, puertas y llaves", dice Durito mientras me pregunta dónde diablos dejé el plumín negro con el que me da clases de teoría política.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.Subcomandante Insurgente Marcos.México, Febrero del 2003

Durito y una de Grietas... y Graffitis.

Dice Durito que los poderosos han hecho plano el mundo. Que a fuerza de guerras, de muerte y destrucción, lo han ido achatando hasta quitarle su redondez.
"Y no sólo"-, dice Durito, "ya achatado, los poderosos han colocado el mundo como si fuera una pared que divide a unos de otros. Pero no es una pared así como las conocemos, no. Es una pared acostada. O sea que no sólo hay un lado y otro lado, sino que hay un arriba y un abajo".
Dice Durito que del lado de arriba del muro, viven los poderosos en impresionantes palacios, con autos lujosos, grandes jardines, piscinas, altos edificios. Dice Durito que allá arriba hay mucho espacio y poca gente. Pocos, muy pocos.
"Del lado de abajo del muro", dice Durito, "vive la gente muy así, muy común y corriente, habita en casas humildes, amontonadas unas encima de las otras, el aire está como sucio, igual el agua. Acá bajo hay poco espacio y mucha gente. Muchos, muy muchos".
"En los libros de geografía se sigue enseñando que el mundo es redondo, pero todo es una triquiñuela para esconder que hay unos que están arriba y hay otros que están abajo; y, sobre todo, que los que están arriba están ahí porque los sostienen los de abajo", dice Durito mientras martilla un globo terráqueo, de ésos que usan en las escuelas, para ilustrar su lección de hoy.
Dice Durito que el muro y lo que está arriba pesan mucho, y que, entonces, los que están abajo se inconforman, murmuran, conspiran.
Dice Durito que, además, el gran peso ha provocado que se haga una gran grieta en el muro.
Dice Durito que el Neoliberalismo trata de resanar el muro y que la pasta que usa es la clase política.
Dice Durito que los de abajo, es decir, la inmensa mayoría de la humanidad, trata de asomarse por la hendidura para ver qué es lo que pesa tanto y, sobre todo, por qué es que debe soportar ese peso.
Dice Durito que la rebeldía en el mundo es como una grieta en un muro: su primer sentido es asomarse al otro lado. Pero después, esa mirada debilita el muro y termina por resquebrajarlo por completo.
Dice Durito que la rebeldía va más allá de lo que va el "cambio" moderno.
Porque el "cambio" moderno aprovecha la grieta para colarse al otro lado del muro, al de arriba, olvidando, consciente o inconscientemente, que por la grieta no pueden pasar todos. El "cambio" es entonces pasar al lado de arriba, y la democracia neoliberal es que unos pocos vean en representación de muchos, y que esos pocos le cuenten a los muchos lo que no pueden ver.
"Claro", dice Durito, "teniendo especial cuidado en no tocar el tema de por qué están unos pocos arriba y unos muchos abajo; y, especialmente, el asunto de que los de abajo sostienen a los de arriba".
"La rebeldía, en cambio, va más allá. No pretende asomarse al otro lado, ni mucho menos pasar allá, sino lo que quiere es debilitar el muro de tal forma que acabe por desmoronarse, y, así, no haya ni uno ni otro lado, ni un arriba ni un abajo".
"Y ya que estamos hablando de muros, un muro sin graffiti es como un mundo sin rebeldes, es decir, no vale la pena", dice mientras lo persigue inútilmente un camión de policías, después de pintar, con letras grandes y de todos los colores, un "NO" en la hoja del calendario del Poder.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Abril del 2003.

Durito y una de falsas opciones

Dice Durito que todas las opciones múltiples que el Poder ofrece, esconden una trampa.
"Donde hay muchos caminos y se nos presenta la posibilidad de elegir se olvida algo fundamental: todos esos caminos llevan a lo mismo. Así la libertad no consiste en elegir el destino, el paso, el ritmo, la velocidad y la compañía, sino en sólo elegir el camino. Y más aún, la libertad que ofrece el Poderoso es sólo la libertad para elegir quién caminará en nuestra representación", dice Durito.
Y dice Durito que, en realidad, el Poder no oferta más libertad que la de elegir entre múltiples opciones de muerte.

Puedes elegir el modelo nostálgico, es decir, el del olvido. Éste es el que se le ofrece, por ejemplo, a los indígenas mexicanos como más adecuado para su idiosincrasia.
O también puedes elegir el modelo modernizador, es decir, el de la explotación frenética. Éste es el que se le ofrece, por ejemplo, a las clases medias en América Latina como más adecuado a sus patrones de consumo
.


O si no, puedes elegir el modelo futurista, es decir, el de las armas del siglo XXI. Éste es el que, por ejemplo, ofertan los misiles teledirigidos en Irak y que, para que no haya duda de su espíritu democrático, igual matan iraquíes, que norteamericanos, saudí árabes, iraníes, kurdos, británicos y kuwaitíes (más las nacionalidades que se acumulen en la semana).
Hay muchos modelos más, casi uno para cada gusto y preferencia. Porque si de algo se puede preciar el Neoliberalismo es de ofrecer una variedad casi infinita de muertes. Y ningún otro sistema político en la historia de la humanidad puede decir lo mismo.

Durito pone entonces un vaso con agua sobre la mesita, hecha de palos y amarrada con bejuco, y dice: "El Poder nos dice, por ejemplo, que tenemos que elegir entre ser optimistas o pesimistas. El pesimista ve el vaso medio vacío, el optimista ve el vaso medio lleno. Pero el rebelde se da cuenta que ni el vaso ni el agua que contiene, le pertenecen y que es otro, el poderoso, el que lo llena y lo vacía a su antojo. El rebelde, por un lado, ve la trampa; pero también ve el manantial de donde sale el agua".

"Así que, cuando el rebelde se enfrenta a la opción de elegir entre varios caminos, mira más lejos y mira dos veces: mira que esas rutas llevan al mismo lugar, y mira que al lugar donde quiere ir no hay camino. Entonces el rebelde, en lugar de angustiarse por encuestas que dicen que un camino es mejor que otro porque tanto por ciento no puede equivocarse, empieza a construir un camino nuevo", dice Durito mientras reparte, en papelitos de todos los colores, muchos "NO" frente a las embajadas norteamericanas en todo el mundo que, como todos saben, se parecen sospechosamente a locales de venta de hamburguesas de plástico.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Marzo del 2003.

TEXTOS de Don Durito de Lacandona

 

Julio 2003.